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ARTE COMO ELECTOR. ESTANISLAO ZULETA.

La teoría del significante de Lacan.

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El arte como esencia del pensamiento, ´el arte como principio de realidad´, nos hace pensar en la teoría del significante de Lacan.

Como el pintor, que con cada color que mezcla en su paleta, produce el que imprimirá en el cuadro, el significado del mundo, también se remodela con cada   símbolo o significante proveniente de las vivencias del sujeto, donde sus pasos en la realidad, producen una entrada y una salida en la cadena de significantes que componen el inconsciente.

Se visualiza mejor desde la idea que el sujeto es una función del lenguaje, siendo este lenguaje el universo donde el sujeto vive. Vivimos en la casa del lenguaje, la que Lacan llama ´dicho-mansión´.

No hay nada por lo tanto, en el sujeto, por fuera del lenguaje. Si pensamos así, se nos aclara y al mismo tiempo se invierte la visión del ser humano. No es otra cosa que el concepto de inconsciente de Freud.

Hay un universo de la necesidad y otro del símbolo.

Presionados por el primero, a favor o en contra, vivimos absolutamente dentro de los símbolos.

En esta dimensión, es arte lo que se produce en la elección de cada color que incorporamos en la paleta, en la elección de cada significante que entra en la cadena, que produce el sentido de la realidad.

En el problema de esta elección del color o del significante inconsciente, está el

arte. En el arte de elegir, el arte resulta ser un elector.

Según el color o el símbolo que se incorpora, se construye el destino de la vida, la forma del pensamiento.

Según dijimos que no hay nada por fuera del lenguaje, el arte mismo es una función del lenguaje.

Es el arte asimismo, en un sentido radical, la formación misma del sujeto, la formación del destino mental del ser humano, que elegimos, sabiendo y sin saber, sometidos al inconsciente.

Como el navegante, que conoce los factores que afectan la navegación de su barco, pero no sabe cómo se le presentarán cada vez; que con sus maniobras produce su viaje por el mar, el sujeto navega por su vida, produciendo el camino interior. Sabiendo, sin saber nunca del todo, adquiere el conocimiento de vivir.

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