RELATO DEL PERSONAJE DE UNA PROFESORA DE LINGÜÍSTICA A QUIEN LE DIAGNOSTICAN UN ALZHEIMER, en la película ´Still Alice´. *

COLLAGE 2

“Buenos días.

Es un honor estar aquí. La poetisa Elizabeth Bishop una vez escribió “el arte de perder no es tan duro de dominar. Muchas cosas parecen fallar con el intento de la pérdida, pero la pérdida no es un desastre… “

Si la pérdida no es un desastre es porque hay una vida digna en la pérdida. El perdido no deja de vivir. Surge la pregunta de qué entiendo por vida, para que siga presente, aún en la falta de objetos. Un mundo de formas desconocidas. ¿Qué se puede vivir en ese mundo?

Quizás el conocimiento del santo, que sólo hay una forma en el mundo, que nos hace ser. Y el Alzheimer del mundo perdido podría seguir generando el ser, el puro ser de la existencia.

No soy una poetisa., soy una persona viviendo con Alzheimer prematuro  y como esa persona, me he hallado aprendiendo el arte de perder, cada día. Perdiendo mis pertenencias, perdiendo objetos, perdiendo el sueño, pero principalmente perdiendo recuerdos.

Creo que trataré de olvidarme que eso ha pasado. Toda mi vida, he acumulado recuerdos, vienen a ser de alguna manera, mi más preciada posesión. La noche que conocí a mi esposo, la primera vez que tuve mi libro de texto, en mis manos. Teniendo a mis hijos, haciendo amistades, viajando por el mundo.

Todo lo que he acumulado en la vida, todo por lo que trabajé, ahora todo eso me ha sido arrancado. Como pueden imaginar, o como pueden saber, esto es el infierno. Pero se pone peor.

 ¿Quién nos tomaría en serio, cuando estamos tan lejos de lo que una vez fuimos? Nuestros extraños comportamientos, nuestros titubeos, cambiando la percepción de nosotros.

Nos convertimos en ridículos, incapaces, cómicos, pero esto no es lo que somos. Esto es nuestra enfermedad, y como cualquier enfermedad, tiene una causa tiene una progresión, y podría tener una cura.

Mi mayor deseo es que mis hijos, nuestros hijos, la próxima generación, no se enfrente, con lo que estoy enfrentando.

Pero por el momento sigo viva, sé que estoy viva. Tengo gente que quiero en serio, tengo cosas que quiero hacer en mi vida. Luchar contra mí, por no ser capaz de recordar cosas. Pero sigo teniendo momentos en el día de pura felicidad y alegría. Y por favor, no piensen que estoy sufriendo. No estoy sufriendo, estoy luchando.

 Luchando por ser parte de las cosas, por seguir conectada con quien fui una vez. Viviendo el momento es lo que me digo, es realmente todo lo que puedo hacer. Vivir el momento y no exigirme demasiado por dominar el arte de perder. Una cosa de la que, si trataré de acordarme, es el recuerdo del discurso que di hoy.

Se irá, sé que lo hará, quizá para mañana, pero significa mucho el hablar aquí hoy, como mi vieja y (ambiciosa, yo) , que estaba fascinada por la comunicación.

 Gracias por esta oportunidad, significa el mundo para mí.” *

Si la pérdida no es un desastre, como dice Elizabeth Bishop, es porque hay una vida digna de ser vivida en la pérdida.

Si el perdido no deja de vivir, surge la pregunta de qué entiendo por vida, para que siga presente, aún en la falta de objetos del mundo.

¿Se puede vivir en un mundo de formas desconocidas?

Por la vía contraria, al ser todas desconocidas, se produciría una simplificación: Hay una sola forma.

En el inconsciente, por ejemplo, no es que no haya tiempo, sino que es un tiempo eterno.

En la literatura antigua de la India no hay una preocupación cronológica, como en la occidental.

Borges entiende que ellos miran el mundo más como una entidad mágica, un mundo de formas simbólicas que se encadenan y se producen unas a otras. Miran más el tiempo de las combinaciones en el camino de los hombres, que el almanaque.

Da a entender que eso corresponde a una mayor sabiduría de vivir, un mayor conocimiento de en qué mundo nos toca vivir.

No es que Freud fuera especialmente pesimista, es que veía que toda ilusión cae.

Quizás sea el conocimiento del santo que siente que sólo hay una forma en el mundo, la que nos hace ser.

Para el santo religioso es Dios, para el psicoanalista lacaniano, el lenguaje.

El lenguaje es un juego de colores, montado sobre una estructura mecánica.

Enfrentado a la visión del mecanismo, por efecto de la pérdida, no por eso deja de ser algo sujetado al lenguaje.

Nos acordamos de aquel cuadro de Dalí en el que, debajo de la lengua de mar que llega hasta la playa, se hallan escondidas, como bajo la alfombra de una aseadora perezosa, un montón de cachivaches.

Y el Alzheimer del mundo perdido podría seguir generando el ser, el puro ser de la existencia.

 

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About humanito

LUIS EDUARDO SCHNITMAN Médico Psicoanalista Universidad de Buenos Aires 1969 Col. Nº 46488. Colegio Médico de Madrid. EXPERIENCIA CLINICA Psicoanálisis y psicoterapia. Tratamiento individual y grupal. Tratamiento de adolescencia y familia. Tratamiento de la psicosis. Tratamiento de la anorexia y la bulimia. Creador del tratamiento psicoanalítico del alcoholismo y la drogodependencia. ANTECEDENTES ACADEMICOS Profesor de Post Grado Dpto. de Psicología Universidad de los Andes. Bogotá. Colombia. Investigador Académico, Centro de Estudios Internacionales. Universidad de los Andes. LIBROS PUBLICADOS "Droga,adicción y cultura". Edit. Catálogo Científico. Bogotá. 1987. "Tratamiento de las drogodependencias". Edit. Grupo Cero. Madrid. 1995. "Manual de vuelo". Poemario. Edit.Grupo Cero. Madrid. 1997. "Circuito Paranoico" Alcalá Grupo Editorial. Alcalá la Real 2008.

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